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Ana Catalán Aguilella

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Becada por el Club Rotary-Internacional en 2006 por tener uno de los mejores curriculums de Onda, esta joven licenciada en Bellas Artes y especializada en la restauración de pintura mural, nos relata su experiencia como miembro del equipo que, desde abril, lleva a cabo el proyecto de rehabilitación de la capilla Virgen del Rosario, en la iglesia veneciana de Santi Giovanni e Paolo, bajo la dirección de uno de los artistas con mayor prestigio en este campo como es Gianluigi Colalucci, jefe restaurador de la Capilla Sixtina en particular y de los museos vaticanos en general.

ALEJANDRA MARINER, 11-11-2009


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¿Cómo se vio implicada en tan relevante proyecto de restauración?
Gracias a la beca Leonardo que otorga la Unión Europea para realizar prácticas en el extranjero. La solicité y me la concedieron, y a partir de ahí he podido trabajar bajo la dirección de uno de los restauradores más importantes del mundo como es Gianluigi Colalucci, algo que me enorgullece.

Háblenos de este trabajo que llevan a cabo entre seis personas, siendo usted la única española. ¿Cuál es exactamente su cometido?
Se trata de la restauración de una capilla que se quemó a principios del siglo XIX y para apagar el incendio se utilizó agua del canal, por lo que se dañaron bastante tanto las esculturas de arriba como los relieves de mármol de la parte inferior. Dentro de la rehabilitación todos hacemos de todo. Lo principal es ir limpiando todos los elementos con carbonato de amonio y después con un cepillo de dientes.

Y aparte de las tareas en sí, ¿cómo es trabajar bajo las órdenes de Colalucci?
Para mí es algo muy enriquecedor, ya que aprendo cada día de él y no sólo de sus enseñanzas y consejos sino también de su calidad humana. Me impresiona que, siendo tan importante como es en el mundo de la restauración, sea a la vez un hombre tan humilde y sencillo, que se dirige a ti en todo momento con total normalidad y siempre se interesa por cómo te va.

Después de otras restauraciones en las que ha colaborado, como en la de la iglesia de Vila-real para la exposición ‘La luz de las imágenes’, ¿cuál diría que es la principal diferencia con su actual proyecto?
Estas dos restauraciones en concreto no tienen nada que ver. En la iglesia de Vila-real se trataba básicamente de borrar la suciedad de las paredes utilizando para ello gomas de borrar. El de ahora es mucho más estimulante.

¿Y al comparar el nivel de restauración que se realiza en España respecto al de Italia?
Opino que las diferencias son muy obvias, sobre todo porque el concepto de restauración del patrimonio en Italia está mucho más profesionalizado, por decirlo de algún modo. Juegan con un presupuesto bastante mayor y son, en general, mucho más rigurosos en cuanto al procedimiento. Se realizan más revisiones, se vigila más que las técnicas utilizadas sean las adecuadas según el caso, existen más ayudas económicas, etc. También me llama la atención que allí la mayoría de las piezas de arte se encuentran en las mismas iglesias, mientras que en España se recogen sobre todo en los museos.

¿Cómo valora el tema de restauración patrimonial a nivel local?
En general lo veo bien pero sí tengo una espinita en este sentido, y es el Museo de Ciencias Naturales del Carmen porque creo que ha sido siempre un mito y sigue siendo un referente de nuestro pueblo, pero está en franca decadencia y eso me da mucha lástima. Habría que restaurar muchas de sus piezas y enfocarlo de otra forma, potenciando actividades de cara a los niños especialmente. Por otra parte, también creo que el ayuntamiento debería ayudar a jóvenes que, como yo, realizamos estudios o prácticas en el extranjero. Tener una línea de becas destinadas a tal fin y subvencionar así la formación de los ondenses en el extranjero, al igual que sucede en otros pueblos.

¿Cambiaría la rehabilitación artística por el diseño cerámico que también ha conocido?
En absoluto. En el mundo del diseño cerámico se copia mucho y te estancas. El trabajo de restauración es totalmente distinto, nada que ver además la teoría con la aplicación, que requiere mucha más paciencia y atención al detalle, pero eso es algo que me encanta. Estar sobre un andamio y poder estar cerca de una pintura mural, por ejemplo, es para mí todo un privilegio.

¿Cómo vislumbra su futuro?
Difícil en este mundo, y ahora más aún, pero estoy pendiente de otro proyecto, esta vez en Yemen, y también es posible que se lleve a cabo la siguiente fase de la restauración en la que estoy inmersa ahora, que supondría la restauración de los lienzos de Veronés que hay en el techo de Santi Giovanni e Paolo. A más largo plazo, mi ilusión sería llegar a trabajar en un museo como el IVAM, por ejemplo, ejerciendo como ‘correo’, es decir, restauradora que también acompaña a las exposiciones cuando van a otros países, contacta con los artistas, etc.



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