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Joan Castells Badenes nació en 1945 en la calle Sant Joan de Onda. Tiene un gusto muy ecléctico que oscila entre la música a la caza, pasando por el coleccionismo de diversos objetos como bastones o instrumentos musicales. Ahora reside en Castellón, pero aprovechando su visita a la pasada Fira compartimos unos momentos para conversar de todos esos temas que le interesan. Empezamos con los himnos, y es que el que compuso para el CD Onda se incluirá, si la crisis lo permite, en una selección de las canciones que representan a los clubs más importantes de España.
Texto: CARLOS RODRÍGUEZ; Fotos: DAVID BAUSÁ
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Mi afición musical empezó en Onda, por los años 60. Yo tenía 17 años. Un grupo de amigos pensamos en hacer una tuna. Allí empezó mi afición, y mi instrumento era la bandurria. Luego comencé a profundizar en la guitarra, pero estuve unos años eclipsado por el trabajo en Castellón. Entré en contacto con Els Llauradors, e incluso me ofrecieron colaborar con ellos, pero mi necesidad de trabajar hacía que sólo pudiese actuar de forma esporádica. También contacté con sociedades gastronómicas, como La Cazuela, en Castellón. Me dijeron ¿por qué no nos haces una canción? y yo acepté encantado. La canción se adaptó como himno. Luego empezaron a provocarme otras asociaciones. También estoy en la sociedad 18 de copes, fundada hace 12 años y que hace homenajes a personajes de la vida cultural castellonense, aunque también de España. También les hice el himno. Luego compuse el de la asociación nacional de gastronomía, luego fue una cadena de propuestas, el de Lucena...
¿Cuántos tendrá?
Unos 20 o 30 himnos, además de las creaciones, como boleros, habaneras, swings… Mi faceta no es sólo hacer música, sino también poner la letra.
¿Qué diferencia al himno de otro tipo de música?
El himno resalta las virtudes que tiene una asociación, una entidad o un pueblo. El himno galvaniza los sentimientos, las creencias, los valores...
¿De cuáles te sientes más orgulloso?
No sabría decirlo. Probablemente en lo que más me siento identificado es cuando hago algo para Onda, porque es mi pueblo, por ejemplo el himno que he elaborado al CD Onda, aunque la verdad es que cuando estoy en una sociedad gastronómica también me siento identificado.
¿Tenéis pensado editar un Cd con el del CD Onda?
El Cd ya está hecho. Mi amigo, Juanjo Carratalà, de la Big Band, la estaba orquestando. Ahora se debe hacer una edición. Los momentos de crisis no son los adecuados. Aunque hay veces que la crisis afecta a unas cosas más que a otras. Lo que se piensa hacer es incluir el himno del CD Onda en una selección de himnos de equipos de toda España. Ahora estamos pidiendo permiso a los clubs.
También está muy ligado a las rondallas.
Aquí en Onda tenemos rondallas muy buenas. Els Ravalers, Els Moriscos… algunos de sus miembros son ex compañeros míos. Las rondallas tienen un sabor muy especial, son muy entrañables.
¿Algún día se acabarán?
No creo. La evolución de la música está en el pop. Cada vez se lleva un ritmo, a veces más chillón, otras más suave, después más heavy. Pero la música de rondalla no puede cambiar. Siempre son melodías agradables y no se acabarán nunca. A todo el mundo le gusta escuchar a Los Panchos, aunque Los Panchos de hoy nada tienen que ver con los de hace 50 años, pero siguen cantando con el mismo estilo.
¿Su afición por la música también le ha llevado a coleccionar instrumentos?
Mis hijos viajan mucho, y yo también, pero menos, y cuando van a visitar países extranjeros les pido que me traigan algún instrumento. Son casi todos de cuerda, pero también alguno de aire. Tendré alrededor de 32.
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No es lo único que colecciona.
Como soy cazador, también colecciono instrumentos de canto, y por esa misma razón he visto a muchos pastores y los bastones que llevan, que también me gustan mucho y también tengo unos cuantos.
¿Hay alguna asociación de la que no se haría socio?
Me niego a negarme a nada. No quiero morirme sin probarlo todo, o casi todo. Hay algo que no me gustaría probar. Aunque sea cazador, también me siento ecologista. Uno puede ser cazador y ecologista a la vez. Hay ecologistas que no deberían ver al cazador como un matarife, ya que hay cazadores que se preocupan mucho de la naturaleza. Dentro de los ecologistas, hay gente, no mucha pero muy chillona, a los que yo llamo ‘ecolojetas’, que van en contra de todo lo que no sea lo que ellos piensan, sin pensar que la verdad no está sólo en un parte. De estos ecologistas tan negativos nunca sería parte.